Poema sobre la carne y su fecundidad 

 

Tu carne está desgarrada, irritada, pero eres fértil; eres callo, eres costra en una herida, eres absceso, bálsamo y gangrena, tumba de apéndices, prepucios y fetos. Eres fértil pese a operaciones, intervenciones y profundos cortes en ambos brazos, en los hombros y bajo los pechos de donde manan de pronto dos cojines, bajan por el vientre y desaparecen por la abierta cicatriz de la cesárea, de donde nacen tus hijos finalmente nonatos con michelines en lugar de cerebro y ubres en lugar de corazón. 

          Eres más fértil que tu cuerpo, más fértil que un monasterio de almas exhaustas; yaces bajo el bisturí para dejarlas salir —como grasa ensangrentada de una madre de breve intestino, como ave lampiña de la desollada palma de la mano— para inyectar la historia universal inflada de toxina botulímica, para abatir el ave espoleta a espoleta, para recordar que no te duele nada, estría a estría, incisión a incisión, por todos los miembros a la vez, los tuyos y los de otros. 

          Pero solo estás amodorrada. 

          Eres fértil y creadora, devoras en la pantalla artículos sobre sexo saludable, patrones de conducta de niños felices, ritmo de medios sociales contemporáneos y juguetes que cambian de color; asientes rítmicamente con la garganta llena de carne tibia como la orina y masticas el alimento treinta veces para digerirlo mejor; eres fértil y te da hambre cada vez que alguien te toca la grasa; eres fértil y comes como un hobbit; fértil y te empapas cada vez que alguien hunde los dedos en tus muslos; fértil y te acortas en aparatos dentales reventados, partos sangrientos, suturas prietas y menopausia sin sangre; eres fértil, el abdomen se hincha y rezuma semen grumoso. 

          Eres fértil y pierdes extremidades, te cubres de eczemas y sepultas tu vulva en lentejuelas; eres fértil y te hinchas, fértil y te encoges, fértil con 23% de incremento del riesgo de enfermedades cardiacas, 17% de incremento del riesgo de diabetes, 38% de incremento de contagiosa deformación de la propia imagen, fértil y bella, fértil y sexi, fértil y suficiente. 

          Eres fértil y te da igual. 

          Eres fértil y ya no te da igual. 

          Eres fértil y sin hijos y nadie te espera. 

          Eres fértil y la revolución espera. Nadie más. 

          Eres fértil y despellejada; pura hemorroides y puro hueso y músculos desgarrados, eres fértil y tienes los ojos desorbitados y los nudillos desnudos, fríos, acuosos, eres fértil y llevas tus intestinos arrastrando como un velo de novia robado; eres fértil y estás abultada e hinchada, has rellenado los boquetes, has disimulado las grietas, las has drenado y has hervido el pus para convertirlo en crema de noche para amas de casa. 

          Pero al menos eres fértil y eres fotogénica. 

          Eres niña y eres fértil, anciana y eres fértil, vas a la tumba y no te pudres sino que adquieres piel eterna, dientes eternos y el esqueleto de tu diosa interior; eres fértil en talla grande y en ropa interior, fértil arriba bajo los pechos y abajo hasta las rodillas, no solo rostro sino también recipiente, no solo juguete sino también una lata de antojos. Eres fértil y esclava de la necesidad de azúcar, reinas sobre la harina blanca, aniquilas carbohidratos y desayunas piel de naranja de cultivo biológico; eres más fértil en las cuatro patas gracias a la homeopatía, una sana autoestima y tus segui-dores de Snapchat, más fértil en la espalda a base de ejercicios de suelo pélvico y de partos (repetir según necesidad), más fértil suplicando tocino frito en mante-quilla con cilantro, inmune a la gonorrea, con labios fruncidos, con narcisismo clínico, con ajo y pimienta china. 

          Rellena eres fértil en los brazos y la carne te cuelga por los hombros; eres fértil en las rodillas, fértil en los dedos e los pies, fértil en las palmas de las manos, rayos del útero, jadeante y extenuada con ojos enrojecidos que se abren paso con ambas al manos librándose de alimentos crudos, carne sangrente y con tendones y peces dorados salidos directamente de la despensa, un hato de hímenes, útiles para tantas cosas, que inyectan la limpia grasa abdominal en los rojos pechos, sangre menstrual de comercio justo en las aureolas y notas musicales en los espléndidos músculos abdominales ante el espejo, hablando con el espejo con su voz llorosa. 

          Eres fértil, dicen. 

          Pero qué fértil eres, dicen. 

          Es increíble, dicen, lo fértil que eres. 

          Seguro que enseguida volverás a ser fértil, dicen. No te preocupes, a todos les da igual. Si uno hablara a los demás como hablaconsigo mismo, enseguida se quedaría sin amigos. Con un pico de ganso chorreante de grasa en los labios, con una pinza de ropa color hueso en la nariz y una profunda costra moteada de rosa a lo largo de los muslos; has de dejar el sombrero en la cabeza otra vez, has de dejar el rostro en facebook otra vez, ir a la piscina con las lentes, mezclar la placenta con el estofado de pescado y dar el pecho en el baño de vapor. Por todos los dioses. La contraseña en WeLoveBoobsAndBabies69. 

          Eres fértil y fuerte, con piernas como hipopótamos. 

          Eres fértil y bella, con la cara como el pétreo miembro de gillz. 

          Eres fértil y tiesa, con el culo como el asiento de un sofá de cuero en pleno deshielo. 

          Eres fértil y blanda, libre, te deslizas como una lengua glaciar desde tu faja. 

          Eres fértil, diosa, dios, divinidad, divina, pese a los partos, los patrones de agotamiento que remodelan la historia. 

          Etcétera etcétera 

Translation: Enrique Bernárdez Sanchís